---¡Debe ser por alguna razón que Dios la trajo aqui! ¡No es casualidad! Dios siempre hace todo perfecto... esa ya tiene muchos hijos y ni los quiere--- dijo Tomoe en la oscuridad de la habitación, dirijiendo su voz al lado de la cama de Jeronimo.
---¿Qué estas diciendo?--- Respondio Jeronimo, tratando de evitarle el drama de negociar con esa mujer.
Jeronimo la conocía, de joven había estado liado mucho con su propia familia, ella era de condición muy pobre y su madre prácticamente la había vendido a su hermano mayor, se había acordado que seria la chica de limpieza de la casa, pero su hermano se aprovechaba de ella y la abuso muchísimas veces, su madre nunca regresó, se desentendio y la abandono ahi, asi que ella no tenia donde ir, aun asi intento escapar muchas veces y siempre la atrapaban, como siempre habían muchas fiestas, hubieron ocasiones en las que los amigos de su hermano también la abusaron, se convirtió en la prostituta personal de la familia y ella se resigno, dejo de luchar, acepto todo y un dia su hermano se aburrió de ella y la dejo libre y sin saber donde ir, ella no sabia otra cosa mas que hacer que prostituirse y limpiar casas, asi que vivio de eso y con la esperanza de usar a sus hijos para pedir pension alimenticia siguió teniendo hijos. Julia era una niña destruida por dentro y su esposa una mujer deseosa de vida, pero tenía que protegerla porque si era lo que el pensaba que quería Tomoe, Julia se iba a aprovechar todo lo que pudiera de ella y aunque el sabia bien que su esposa tenia un carácter para enfrentar al mundo entero, no la quería ver destruida o desesperada, la amaba demasiado.
Al día siguiente esperaban el desayuno, pero en secreto, Tomoe esperaba ver a la niñita pero no sucedio, Julia llego únicamente con Luba esta vez y después del desayuno Jeronimo salio, Tomoe le ordeno a la chica que fuera al supermercado a hacer algunas compras que ”necesitaba” y entonces quedaron solas Tomoe y Julia.
En la casa había un gran salón, ahí un escritorio y 2 juegos de sala, 1 balcon y un porton de esquina que se abria únicamente los días de procecion de la Virgen de la patronal, esto era una sola vez al año y aun asi quedaba mucho espacio libre. Tomoe sentada en su escritorio, haciendo cuentas y Julia limpiando. Debía tener tacto pero ir de cierta forma al grano.
---Julia, y…¿cómo ha estado tu vida?---pregunto con cierta vos de desinterés mientras revisaba algunas facturas y demás papeles
---Es difícil Tomoe, pero ahí con los cipotes inventamos que hacer--- respondió la madre.
---Estas llena de hijos ¿no? ¿cómo le haces?--- siguió insistiendo, tratando de llegar a su punto de a poco.
---See…Tomoe, te conozco desde hace años, realmente ¿que es lo que queres?, ¿adónde queres llegar?---respondió irritada
---Pero ¡¿Quién te has creído para hablarme asi?!--- reacciono de inmediato.
---Tomoe, ¡bien se nota que tramas algo! --- dijo
---¿Ah sí? Pues tú y yo sabemos que necesitas de este trabajo, ¡así que más respeto! --- respondió, tratando de dejar claro los roles.
---¡Te has creído mucho, pero sabes que tengo una cosa que jamás podrás!, y sabes a qué me refiero, pero siento mi tono, ¡patroncita!, me retiro, si me lo permite !USTED!.…---respondió con sarcasmo saliendo del salon
---Esa mujer olvida cual ha sido su pasado y ¡peor aún! Olvida quien soy yo y como puedo destruirla con solo mover un dedo--- se decia en voz baja, mientras se desquitaba con sus papeles.
Jeronimo entraba con el auto de campo por el Garage de al lado de la cocina, parqueo el vehículo, atravesó el pasillo que daba con la sala principal y pregunto por su esposa a la chica que escuchaba muy atenta la conversacion del otro lado de la puerta, que daba al gran salón, el se acerco a ella y pregunto como diciendo un secreto y sonriendo, porque le dio gracia la escena, la chica pego un pequeño brinco de susto y de inmediato se aparto, saludo y le dijo que la Sra Tomoe estaba en el gran salon, justo se abrio la puerta, Julia salio, Jeronimo saludo y encontro a su esposa ordenando algunos papeles, con el cuchillo de abrir sobres en la mano, Julia se dirigio a la cocina a preparararse para partir.
Jeronimo le pregunto cómo había estado su día y ella sin palabra en la boca levanto la cabeza, casi con expresion arrogante y se dirigió a su dormitorio ubicado junto al gran salón ,el la siguió, cerraron las puertas, se sentaron en la cama de Tomoe pero ella no decia nada, comenzó a llorar, el la abrazo contra su pecho, un poco cohibido, pues ella nunca lloraba, ya no se abrazaban, ya no hablaban casi, pero el sabia ya a que se debía y solo la abrazo, le acaricio el cabello, la dejo llorar, y disfruto mas bien el momento, el la extrañaba.
---Aún podemos adoptar, no somos tan viejos, yo... te amo, no seas tan dura con tigo misma, yo aun te amo--- Ella lo abrazo con suavidad, estrujandole la camisa y colocando su cabeza sobre su hombro…en minutos ella se limpio la cara y hablo mas tranquila.
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