Tomoe | Parte IV
- Fiomada
- 26 jul 2019
- 7 Min. de lectura
Tomoe le contó a Jeronimo lo que acababa de suceder con Julia, el estaba sorprendido aunque ya lo imaginaba pero la apoyaba en cualquier cosa que ella quisiera, en fin todo era cuestión de papeleo y realmente se encontraba pasmado que quisiera una niña de una mujer a quien repudiaba tanto. El solo quería que ella se sintiera mejor y si tener una hija la hacia feliz, el solo quería poder hacer algo por ella, además... cuando Tomoe tenia una idea, no habia nada que la pudiera cambiar de opinion.
El Sr. solo pudo pensar en la niñita que ponía los platos en la mesa y que casualmente no llegó ese día, no se percató por la mañana, hasta entonces. Sonaba el timbre, era una clienta que llegaba a traer un encargo de queso de los que vendia Tomoe, Jeronimo salió a darle su paquete y escuchó de paso que Julia estaba enfurecida con su Luba, le advertia su castigo por haber tardado tanto con las compras que le encargó Tomoe, Julia decía que seguramente había tardado por algún hombre que se había atravesado en su camino y seguramente no tardó mucho en ofrecerle “sus servicios” pero la chica realmente tenía una explicación.
---No, ¡ma…! ¡no!¡te juro que no hice nada, la fila del súper estaba muy larga! Además…--- respondió Luba interrumpida por su madre.
---¡No jodas!, crees que con tus cuentos de pendeja voy a caer, he estado aquí echando verga y vos jugando por otro lado, no, de esta no te salvas, puta! --- respondió tratando de sacar toda su ira rezagada.
---¡Y no llores puta, que sino ya sabes que te toca! ---siguió Julia.
---Pero llegué hace rato, ¡no! ¡ma!, ¡noooo!--- lloraba entre gritos de súplica.
Julia cojió una cuchara de hierro para cocinar y le golpeo a cucharazos, a mano dura en cuantas partes del cuerpo pudo, mientras la chica trataba de reprimir su dolor, para no gritar, ni llorar.
---¡Callate, te ganas esto por puta!--- decía Julia.
---¡Me dueeeeleeeeee! ¡te juro que no hice nada!--- gritaba la chica.
---Si si si, si para eso lo hago, para que te duela y yo no nací ayer, bien rico sentías que te cogieran, ¿verdad? ¿Como le hacías? contame --- se burlaba Julia.
--- ¡Aaaaaay! Te juro que no…--- decía Luba cuando Julia le lanzó un cucharazo en la cara y ya no dijo nada.
---Vamos a ver si asi andas todavía de puta--- terminó diciendo y por fin dejó de pegarle.
---Ay…ay…--- sollozaba la chica.
---¿Vas a andar de puta todavía?--- preguntó Julia.
---No…--- dijo entre sollozos y dolor.
---Vamonos, que nos deja el bus--- dijo Julia como si nada.
---Ya voy, solo me lavo la cara…--- respondio Luba.
---¡Asi ándate! ¿o que a buscar mas hombres vas?--- siguió ---¡Va pues! ¡Vámonos, a ver si es cierto! --- reto Julia
---Ya voy…--- y la siguió.
Jerónimo había escuchado la mitad, se retiro después de entregar el paquete, esto pasaba siempre, al principio intervenía pero el sabía que al final les iba peor en la casa, así que ya no lo hacía más y regresó a la habitación con Tomoe, quien hasta ahí no había alcanzado a escuchar nada, la casa era gigante y había mucho mas, ellos vivían en el centro de la propiedad y habían dividido todo para poder alquilar inmuebles para distintos negocios, había sido idea de Tomoe comprar esta casa y hacer esto, ahora vivían de esto y el resto de ocupaciones eran para tener dinero extra y ocupar un poco su tiempo, eran casi millonarios y aunque habían comprado la casa con el dinero de Jerónimo, muy pronto pudieron pagar el valor total y ya no tenían necesidad de un centavo del dinero de su familia, Tomoe era una mujer de oro en una sociedad donde la mujer solo servía para limpiar y tener hijos, ella no podía tener hijos y aun sin querer, esto la molestaba. Jeronimo y Tomoe se consolaron, hablaron al respecto y llegaron a un acuerdo, solo esperarían el mejor momento.
Al dia siguiente, a la hora del almuerzo, pusieron su platos en la mesa del comedor, seguidos de los platones de comida para servirse ellos mismos al gusto, como acostumbraban, mientras la servidumbre comía en la cocina.
Horas más tarde, se encontraban en la sala principal que se ubicaba frente a la salida donde la Sra. estacionaba su auto color rojo vino tinto y era ya hora de irse para la servidumbre.
--–Julia, ¿podrías quedarte un momento? necesito hablar un asunto--- dijo Jerónimo, con autoridad y su siempre notable carisma con sus mejillas rosas, ojos azules, cabellos castaños y piel clara, que hacían combinación perfecta con su personalidad.
Julia se volteó y le dijo a Luba que se fuera a la casa, cerraron las puertas del gran salon y Julia se aproximó a los Señores, le invitaron a que tomara asiento y comenzó hablando Tomoe.
---Julia he sabido por tu boca lo difícil que es cuidar de tantos niños y hemos pensado muy bien las cosas con Jeronimo, nosotros podríamos ayudarte--- No terminó de proponer cuando Julia la interrumpió.
---Tomoe, yo no sé qué buscas, pero ya decime que queres de mi a cambio de esa ayuda, que decís--- dijo.
---No es nada Julia, como decía, tu tienes doce hijos y como sabrás yo no tengo ninguno, lo que te estoy proponiendo es que me des en adopción a la más pequeña--- terminó de hablar y Julia entendió finalmente los propósitos de Tomoe.
Se quedó sin palabras, sin poder dar alguna respuesta inmediata y además, esto podría aprovecharlo, pensó, porque ella sin duda regalados a montón daria a sus hijos, pero a la vez estos le ayudaban a trabajar, ya estaba mas cerca de la vejez y no tendría quien la mantuviera, ni ingresos seguros, un hijo menos significaría una boca menos que alimentar pero también una ayuda menos, además no tenía intenciones de hacerle bien a esta mujer.
Es decir, si tenía algo de cariño para algunos de sus hijos pero aun así no había logrado nunca sentir el amor materno que las mujeres de clase alta mencionaban sentir con sus hijos, por lo que para ella el trato sonaba muy bien, solo quería aprovecharlo al máximo, en teoría era una idea muy ingeniosa que acabaría con la ironía entre ellas dos, aunque no del todo, porque segun Julia tenía un recurso agotable para Tomoe en sus manos aunque si Tomoe quisiera, podria adoptar de cualquier lugar... si quería aprovecharse, tenía que proceder con cautela, aunque no dejaba de pensar que Tomoe teniendo a esta niña en su custodia tendría todo lo que había querido en la vida y sería gracias a ella.
¡¿Cómo podría Julia aceptar darle lo unico que ella no podia tener, si la odiaba tanto?!¡¿Cómo podría vivir con la idea de haber hecho feliz por completo a un ser que no soportaba?! ¡peor aún! ¡¿Cómo podría seguir trabajando ahi, teniendo luego no solo que servirles a ellos sino también a su propia hija que comería en la mesa con ellos?! mientras ella debería seguir comiendo en la cocina con su plato de lata sobre sus piernas ¡¿Cómo?!
Eran algunas de las preguntas que no lograba concebir. En ese momento el Sr. notó la cara en su esposa al ver que esa mujer no iba a ceder muy fácil, que estaba en shock y que además su único propósito era no darle lo que quería, máximo si esto estaba en sus manos; el Sr. puso su mano sobre el hombro de su Sra. Y la vio con dulzura. El sabía el poder que tenía sobre Julia, aunque ella no quisiera, ante el no se negaba de nada.
---Julia, se que no puedes contestar en este momento y con todo el derecho, es una respuesta que merece tiempo para pensar, sin tomar en cuenta el amor que haz de tener para con cada uno de tus hijos, pero debes verlo de esta manera: tu hija estará mejor que nunca, vivirá de una mejor manera, nos encargaremos de darle una buena educación y algún gusto que prefiera y se bien que no te complace “entregar tu propia sangre” pero tampoco estamos limitando tus visitas con ella, para terminar estamos dispuestos a pagarte algún dinero extra por tu colaboración y tu hija podrá elegir si en verdad se siente bien o si desea volver con tigo, no ejerceremos ningún tipo de presión, solo hagamos la prueba, tu no pierdes, nosotros tampoco y además de no perder hasta ganamos cada uno, nosotros teniendo lo que queremos, una hija para criar y Ud. Dinero para su sustento y visitas ilimitadas a tu hija que jamás dejara de serlo, dime… ¿Qué piensas? Considéralo, tomate tu tiempo y nos dices luego--- terminando de hablar el Sr. el clima era de total silencio, parecía volar presión sobre la cabeza de la mujer.
---Don Jeronimo, la verdad es muy tentadora su propuesta pero… quiero pensar esto mejor, ¿mañana puedo decirles que decidí?--- respondió.
---Claro que si, tómese su tiempo--- respondió el Sr. con su carisma habitual y una sonrisa de medio lado.
La mujer se levantó, se dirigió hacia la salida y mientras se disponía a abrir la puerta, volteo un poco como si intentara corroborar que eso era real y no un sueño o simple arte de su imaginación, ambos Señores le sonrieron y le desearon que le fuera bien, que considerara la propuesta y que fuera la que fuera, la respetarían. Julia salió de la casa y mientras esperaba el bus, pensaba---no parece mala idea--- se decía a si misma.
---Además también mencionaron algo de dinero extra y siendo sincera, esa mocosa solo vive dándome problemas, es muy pequeña para entender bien las cosas y es muy torpe… no sería problema pero me pregunto a qué cantidad de dinero se referían, además ahora que lo pienso… esas “visitas ilimitadas” podría usarlas para que la mocosa me trajera algo bueno, no se, podría ser buena idea y a fin de cuentas ¿Qué puedo perder? A una mocosa menos que alimentar, solo eso ya es ganancia--- pensaba, muy ida en su cabeza.
Llegando a su casa, Julia intento hacer como si nada pero Luba ya le había contado a todos sus hermanos el pequeño incidente con los patrones y todos querían saber que había pasado, no que ella los fuera a sentar a todos a contarles en reunión familiar pero cada detalle les podía dar pistas para adivinar, lo mas probable era que la hubieran despedido, después de como le había hablado a la Sra. Tomoe el dia anterior, no era difícil de creer.
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